Disfruta viendo como le roban la cartera a los demás. Porque claro, estos ladrones son buenos.
Es difícil no caer en la trampa de Will Smith y su guapísima compañera durante los 104 minutos que dura Focus. Si bajas la guardia pueden pasar dos cosas. Primero, el robo de la propiedad ajena te parecerá bien, siempre dentro de un contexto de ficción y, por supuesto, sabiendo que tú no eres el afectado. Y segundo, pasarás un buen rato. Pero no le pidas nada más.
La mayoría de sus sorpresas son bastante tontas, pero efectivas, hasta que llega ese punto en el que su exceso de giros acaba por volverte inmune a ellos. Esto es normal en una trama que gira en torno al engaño. Tanto, que es posible que el film acabe por convencerte de que es mejor de lo que en realidad es. Y eso no es necesariamente malo si la ves con pocas exigencias.
Valoración: 2 / 5 - ENTRETENIDA


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