Puñetazos y disparos perfectamente coreografiados alrededor de un extraño vacío emocional
Uno no suele ver una película de acción buscando personajes profundos ni emotividad, pero es necesario algo que le dé sentido a las acciones de los personajes. El problema de John Whick no es que carezca de un pretexto que sirva de excusa para tanta muerte y explosión, sino que deja de importar demasiado pronto en el film.
Lo que queda después es entretenido de ver, pero no tarda en cansar, por muy bien realizado que esté. Un festival de plomo y tortazos digno de El Elegido de Matrix, que se queda en eso, tiroteos, patadas, mucha sangre, y más muerte.
Quizás juega con algo de desventaja porque el tema de la venganza está más que sobado, pero algo de frescura habría sido de agradecer. Y no me quedó claro si la superficialidad de los personajes es intencional, porque a veces parece que de verdad intente algo más, pero no acaba de cuajar. Por no hablar de algunas situaciones inverosímiles que, supongo yo, pretenden ser humorísticas, y no pasan de la categoría de escena tonta.
Una cosa tengo clara, si en una película de este calibre el personaje que más me importa es un perro, algo no funciona.
Valoración: 2 / 5 - MEDIOCRE
Esli, el Crítico Padawan


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