Toda gran historia lo es gracias a sus personajes, a lo
que les ocurre, y a cómo te lo cuentan. Game Of Thrones nos ha deleitado con
una deliciosa suma de esos tres ingredientes durante ocho maravillosas
temporadas, aunque son muchos seguidores los que no atribuirían ese adjetivo a
la última. Y algunos incluso a la penúltima tampoco.
Desde muy temprano, los giros inesperados han sido una
parte fundamental de esta serie. Y aunque adoro los que te hacen saltar del sofá
y gritarle a la tele, hubo algo de los últimos dos episodios que se sintió tal
vez demasiado injusto, casi como una traición al espectador y a sus mismísimos
personajes, además de precipitado en su camino narrativo y algo anticlimático
en su ejecución. Al menos así lo percibí en mi primer visionado. Es cierto que
ésta no es la primera vez que los guionistas son crueles con nosotros, aunque
en el pasado a menudo se trató de una inversión a largo plazo. Un mal necesario
para que triunfos posteriores fueran gloriosos. Pero, ¿qué ocurre cuando te
rompen el corazón y ya no quedan episodios para sanarlo?
Decepcionar podría considerarse su giro definitivo,
porque nadie se esperaba que la mitad de fans se sintieran defraudados. Pero yo
he defendido esta octava temporada en todo momento y seguiré haciéndolo. Aunque
algunas decisiones no dejen de parecerme extrañas, tras un tiempo de
asimilación voy entendiendo mejor y, sobre todo, aceptando los hechos. Porque
la mayoría de sucesos me han parecido tremendamente satisfactorios, y solamente
uno no me gustó de primeras. Un suceso que todavía hoy me sigue pesando, pero
admito que me está gustando más conforme los eventos van asentándose en mis
recuerdos.
En general, podría concluir que su final me destrozó y me
dejó con muchos sentimientos encontrados. Me encantó y lo odié casi a partes
iguales, mientras me debatía entre los mismos dilemas morales a los que se
enfrentaron los protagonistas. ¿No es por eso por lo que nos encanta esta
serie? Siempre he dicho que cuando una historia te deja pensando, es una
buenísima señal. Pero incluso bajo el supuesto de que decido que no me gusta su
desenlace, ¿mancha la serie? El destino es sólo una parte del viaje, y éste ha
sido uno apasionante e inolvidable. Game Of Thrones me parece la mejor historia
jamás contada, en cualquier formato, y le agradezco que haya sido capaz de
sorprenderme hasta el final.
"And now our watch has ended"

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